Crónica de las Policañas 14/04/2018: El apego

El pasado sábado 14 de abril, Poliamor Madrid volvió a celebrar en el CS La Ingobernable las ya míticas Policañas: un espacio en el que reflexionar, debatir y compartir experiencias en torno a la no monogamia ética y todas sus implicaciones. Aprovechamos esta edición para colaborar con un investigador que está realizando un estudio acerca de este tipo de relaciones, por lo que le cedimos “la voz” para que pudiera formular las preguntas que necesita para llevar a cabo su trabajo. Dos temas estructuraron el encuentro: la personalidad y el apego.

¿Existe una “personalidad poliamorosa”?

El compañero planteó, en primer lugar, la cuestión de si la personalidad influye a la hora de elegir relaciones poliamorosas. La respuesta fue unánime: Si bien es cierto que introducirse en este formato relacional exige una mente abierta porque supone romper con la norma afectiva dominante (relaciones cerradas y basadas en el amor romántico), eso no implica que las personas que optan por el poliamor sean más extrovertidas, alegres o sociables. No hay un tipo de personalidad ideal que se ajuste más a este tipo de relaciones.

No obstante, sí se señaló que adentrarse en el poliamor puede favorecer el desarrollo de una serie de cualidades, como el crecimiento personal, el autoconocimiento, la curiosidad y apertura a nuevas experiencias, la responsabilidad personal, la autonomía, la inteligencia emocional, la gestión de los celos o la seguridad propia. Se trata de habilidades que se pueden trabajar con la motivación y el esfuerzo necesarios. La personalidad no es algo fijo e inmutable, sino una construcción más y, por tanto, moldeable y transformable.

Algunas de las personas asistentes recalcaron que, desde su experiencia, el hecho de introducirse en relaciones poliamorosas había constituido un motor de autoconocimiento. Les había obligado a mirar hacia sí mismas para revisar los patrones culturales integrados de forma casi automática y romper ese acuerdo tácito con la norma imperante. Así, habían llevado a cabo una importante labor de autoanálisis con el fin de encontrar un imaginario propio desde el que construir la forma relacional que se ajustara a sus deseos y necesidades.

Desde esta perspectiva, se mencionó el concepto de “deconstrucción”: Si observamos y conocemos las ideas personales y sociales que nos han inculcado, podremos romper con las normas culturales impuestas, deconstruirnos, para después moldearnos a raíz de esa observación bidireccional, hacia lo social y hacia lo propio.

En resumen, algunos rasgos de personalidad influyen a la hora de optar por el poliamor, pero no determinan y, en cualquier caso, son moldeables.

El apego y la libertad en el poliamor

La segunda cuestión propuesta por el investigador fue el apego y la libertad: ¿Son más “libres” las personas poliamorosas? ¿Tienen mayor necesidad de apego que las que practican la monogamia? ¿Favorece la seguridad en sí mismas el hecho de vincularse emocional y sexualmente de manera menos convencional y más “libre”? ¿Influye su historia afectiva en su deseo de tener relaciones poliamorosas?

Algunos asistentes comentaron que el apego es una necesidad universal e independiente de cualquier tipo de relación. En la medida en que somos seres sociales, necesitamos vincularnos a otras personas para encontrar la seguridad y el confort que demandamos como individuos. La reflexión, por tanto, no gira en torno a si nos apegamos o no a otras personas, sino acerca de la posición desde la que se lleva a cabo esta dinámica: 1) la responsabilidad personal y la autogestión emocional; 2) o la dependencia, el miedo y la toxicidad emocional.

En este sentido, se subrayó la importancia de habilidades como la capacidad comunicativa, la sinceridad y la empatía como herramientas para gestionar los distintos apegos que generamos en nuestras vidas, tanto en relaciones poliamorosas como fuera de ellas.

Como decíamos antes, optar por el poliamor implica conocimiento, tanto interior como de las normas externas. Y ese conocimiento otorga libertad, pues da la posibilidad de elegir entre unos modelos relacionales u otros.

Se habló también de que las experiencias pasadas influyen en esa elección. Algunas personas se han acercado a relaciones no monógamas porque estaban cansadas de que la monogamia —un modelo que habían aceptado ciegamente “por defecto”— no respondiera a sus expectativas y necesidades vitales y afectivas.

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