Crónica de la dinámica tántrica de Golfxs con Principios

La semana pasada, algunos miembros de Poliamor Madrid asistimos a un evento de Sexo Oral, las charlas y coloquios organizados en el Volta Café por Golfxs con Principios. El tema a tratar era el Tantra, y en esta ocasión la dinámica iba a ser diferente a lo usual: por una parte, habría una charla abierta al público, como es habitual, dirigida por Bruno Martínez, historiador especializado en religiones, y sexólogo, con ayuda de Leyre, antropóloga y creadora de un salón tántrico de terapia sexual. Tras la charla, habría una dinámica tantrica, un ritual, que ya no sería abierto, sólo para personas consideradas de confianza.

Tantra

La asistencia fue excelente. La charla fue seguida por unas 40/50 personas, mientras una ayudante de Leyre iba haciéndonos una especie de breve encuesta energética. El ambiente era distendido pero atento, y el contenido fue fascinante. Yo asistí al evento con una idea preconcebida del tantra, y pude comprobar, enseguida, que estaba equivocado de cabo a rabo: era un completo ignorante, no sólo en cuanto a los temas tántricos, sino en todo a lo referente a las religiones hindi.

Bruno hizo una exposición amena, sin renunciar al rigor ni al detalle, y nos dejó (al menos a mí me dejó) con muchas ganas de documentarme y aprender. Lo mejor de descubrir que tienes un vacío en tu visión del mundo, es el ansia por llenarlo. Nos guió a través de la historia de los cultos indoarios hasta la actualidad, con algunas pinceladas aportadas por Leyre para matizar determinados puntos. Poca gente se animó a preguntar, pero las preguntas dieron pie a nuevos detalles que añadieron, si cabe, aún más interés al tema. Y todo ello se nos pasó volando, de pronto se había acabado dejándonos con ganas de más.

Y había más.

Una vez quedamos sólo las personas que íbamos a participar en la segunda parte, Leyre nos pidió que formáramos dos círculos. Luego, ella fue guiándonos a lo largo de cuatro etapas de contacto sin palabras: no íbamos a hablar, sino a compartir... no diré energía, sino calidez. Durante el proceso el círculo interior iba rotando de forma que cada persona estuviera en contacto, sucesivamente, con todas las integrantes del otro círculo. El proceso empezaba por un abrazo largo y sincronizado, y seguía con masajes y caricias en una dirección, luego en la otra y, finalmente, mutuos. A lo largo del proceso algunas personas, la mayoría, fuimos desvistiéndonos, de modo que el contacto fue mucho más íntimo, siempre adaptándonos a los límites de cada persona.

Inicialmente fuimos tomando contacto con cuidado. Luego, en algunos casos, manteníamos un contacto suave y respetuoso. En otros, compartimos una gran intimidad sensual, indistintamente del sexo y del género. Leyre nos dijo que sería normal que sintiéramos química sexual, y que no debíamos preocuparnos por ello (incluso sugirió que quienes sintieran una atracción intensa y desearan apartarse para compartir su intimidad con más discrección, podían hacerlo sin reparos en el reservado). Yo sentí esa química especial con dos personas que me parecieron maravillosas, y llevo en la piel cada caricia y cada beso que nos regalamos.

Tras la ceremonia, compartimos unos instantes más de silencio y luego mostramos nuestro agradecimiento a Kali/Durgha, la deidad que guiaba el sacrificio, cada cual a su manera, y, por supuesto a Leyre.

Al terminar estábamos... flotando. La experiencia fue muy intensa y nos dejó emocionalmente muy alto. Yo viví instantes de gran dulzura y, en general, toda la gente se sintió cercana y cómoda. Quienes nos quedamos después, a compartir unas copas e intercambiar nuestras sensaciones y sentimientos, notábamos una gran receptividad, y además de hablar continuamos compartiendo afecto, contacto e intimidad. Fue vivificante, no encuentro otra palabra.

Un punto interesante de la dinámica es que, si bien había gente conocida, el conjunto era variado. Había gente de poliamor, gente de Golfxs y personas que, sin ser de ninguno de esos grupos, se integró con gran naturalidad. Además éramos dispares en edad, experiencia, sexo, género... lo que hizo todo más especial. En ningún momento sentí tensión e incomodidad con nadie, todo el mundo me acogió bien y espero haber correspondido de la misma forma.

A destacar la labor de Leyre y Miguel Vagalume, que en todo momento estuvieron atentos para que toda la gente se sintiera cómoda y segura, algo imprescindible en un evento así, donde el contacto es muy cercano y directo y el respeto es imprescindible.

Poco más que añadir. El evento fue, para mí, una grata sorpresa de principio a fin. He salido con ganas de aprender más, y de momento una amiga y yo queremos apuntarnos a algunos talleres para ir descubriendo qué puede ofrecernos el tantra, y esto lo digo declarándome, como bien saben quienes me conocen, materialista en el más puro sentido de la palabra.

Gracias a quienes lo organizaron y gracias quienes participasteis: es hermoso compartir algo así rodeado de personas hermosas.

Comentarios

Comments powered by Disqus