Riesgos
Para poder consentir de una manera informada es necesario conocer los riesgos de cada práctica, situación u acción. Toda interacción social conlleva riesgos emocionales/mentales o incluso físicos. Y en general toda propuesta que conlleve la generación de algún tipo de vulnerabilidad e intimidad, conlleva alteraciones emocionales.
Nunca podemos tener una seguridad al 100% de que un «sí» es realmente sincero y entusiasta. Siempre hay riesgo de equivocarnos, incluso con la mejor de nuestras intenciones.

Toda vulnerabilidad tiene un riesgo inherente. Podemos generar daño o sufrir daño desintencionadamente en cualquier momento. Esto puede ocurrir porque no tenemos acceso a toda la vivencia de las otras personas, ni las otras personas tienen acceso a la totalidad de nuestro sentir.
Existen prácticas y situaciones no sexuales, que aunque puedan ser perfectamente acordadas por todas las personas involucradas, pueden ser sensibles de presenciar por el resto de personas que están en el mismo espacio. Por ello, a veces es necesario pasar dichas situaciones a un espacio más privado, o bien preguntar por el consentimiento para presenciar del resto de la gente en el mismo espacio. Esto se puede aplicar a situaciones que muestren cierta violencia explícita consensuada, entre otro tipo de situaciones.