Otros lenguajes o códigos no verbales
Existen más códigos de consentimiento que se pueden dar en diferentes subculturas, espacios, comunidades y relaciones. Estos pueden ser explícitos o no explícitos.
Explícitos
En ciertas culturas y contextos hay gestos que pueden ser interpretados de la misma manera por la mayoría de sus integrantes, de manera que pueden sustituir al lenguaje hablado.
Un ejemplo podría ser el gesto de abrir los brazos dejando ver que se quiere un abrazo. La persona que recibe ese gesto también puede mover la cabeza para decir sí o no y que se entienda sin necesidad de usar las palabras.
Además, en el marco de una relación interpersonal o en un contexto definido, pueden existir códigos que, aunque fuera de ese contexto no podrían interpretarse como explícitos, sí funcionan como tal. Esto es posible porque las personas que participan de esa relación o contexto han dotado de un significado concreto a ciertas expresiones no verbales, y pueden ser tan efectivas y específicas como las palabras.
No explícitos
Suelen ser menos específicos que las palabras o los códigos no verbales explícitos, pero pueden expresar las apetencias de las personas, el querer seguir, el querer parar, el no saber qué hacer, bajar el ritmo, etc.
Algunos ejemplos de códigos no verbales no explícitos serían algunas expresiones del lenguaje corporal o la emisión de diferentes sonidos.
Una de las claves para que este código sea efectivo, es que todas las personas involucradas tengan predisposición a la generación de una “sintonía”.
Esta sintonía implica la práctica recíproca de la escucha activa y profunda. Esto incluye no sólo las palabras de le otre, sino también su lenguaje corporal, el tono de su voz y su manera de expresar en general. Estar en sintonía con otra persona implica que hay un código verbal y no verbal entendido por las dos partes. La sintonía pone atención en diferentes formas de comunicación en la situación compartida.